Como decía Mario Vargas Llosa en su discurso al recibir el nobel, la ficción de la literatura y otras artes son un escape, a la vez que un reconocimiento: Que la realidad no es suficientemente buena.
Pongo este blog con algunos cuentos y ensayos modestos escritos por mí, para entrener a quién le interesen, aburrir a quién le afliga, aborrecer a algún desdichado perdido y con suerte, quizás, si Dios me lo permite, emocionar algún alma sensible.
Si cree encontrar errores ortográficos o de redacción, tenga con toda seguridad la certeza que es con intenciones artísticas o educativas, para que al darse cuenta de mi error se sintiese bien de su amplio conocimiento.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Yo soy el espejo y su reflejo



Yo soy el esclavo que liberó al amo, yo soy el que enseñó al maestro.
Yo soy el alma que nació ayer y erigió el viejo mundo.
Yo soy la cera que hizo al acero acero.
Yo he pintado de brillo a muchos ciegos, yo he enseñado a muchos sin inteligencia.
Yo soy la nube negra en la noche de dolor que alegró el día del festival.
Yo soy la asombrosa tierra que desde el fuego del amor llenó con aire la mente del cielo.
Con alegría durmió aquel rey anoche, pues yo, el esclavo, lo recordé.
No tengo culpa, pues tú me embriagaste.
Silencio, pues el espejo está oxidado, cuando soplé contra él, me acusó.

                                                                                                                            Rumi

Rumi enmascara la figura del cosmos divino encarnado en los opuestos. La visión mística de la totalidad siempre ha conciliado las dualidades, considerando la pugna una visión sesgada en las partes. El propio espejo (reflejo de lo particular, la máscara) en el que se ve al decir “estoy borracho” (analogía para expresar la experiencia de unión divina) lo acusa, porque al decir “tú me embriagaste” (tú, Dios) olvida que él también, en verdad, es Dios.
                                                           Francesco

martes, 6 de noviembre de 2012

Prométeme que no seremos así





Me pidió que la acompañara a comprar una cortina de baño. Estaba muy ocupado, pero ha estado muy extraña últimamente, a menudo le dan rabietas y rompe cosas, y en otras me dice que me odia, y en otras que me ama. Me dijo que tendría sexo conmigo si la acompañaba, le contesté que no hiciera ese tipo de ofertas. Me dijo que no necesitaba mi caridad.
En la tienda dijo algo mientras caminábamos. De pronto se dio vuelta y exclamó:
-           Si no vas ayudar, ¿para qué viniste?
-          ¿Qué hice?
-          Si te tengo que decir, es mejor que te vayas.
-          ¿¡Qué!? ¡Pero dime qué hice!
Y nos gritamos algunas cosas más.
Entretanto nos miraba una pareja, algo más joven, a unos pasos, y los escuché:
-          Prométeme que nunca seremos así
-          Por supuesto.

viernes, 2 de noviembre de 2012

La Victoria, no la Conquista


Hay caminos que uno no debe seguir.
Hay ejércitos con los que uno no debe combatir.
Hay ciudades que uno no debe atacar.
Hay terrenos en los que uno no debe luchar.
Hay órdenes que uno no debe obedecer.

                                                 Sun Tzu, El Arte de la Guerra.

jueves, 1 de noviembre de 2012

De la alegría y el dolor



Entonces, dijo una mujer: Háblanos de la alegría y el dolor. Y él respondió:
Vuestra alegría es vuestro dolor sin máscara.
Y la misma fuente de donde brota vuestra risa fue muchas veces llenada con vuestras lágrimas.
Y ¿cómo puede ser de otro modo?
Mientras más profundo cave el dolor en vuestro corazón, más alegría podréis contener.
¿No es la copa que guarda vuestro vino la misma que estuvo fundiéndose en el horno del alfarero?
¿Y no es el laúd que apacigua vuestro espíritu de la misma madera que fue tallada con cuchillos?
Cuando tembléis de alegría, mirad hondo en vuestro corazón y hallaréis que solamente aquello que os produjo dolor es lo que os da alegría.
Cuando estéis tristes, mirad de nuevo el corazón y veréis que en verdad estáis llorando por lo que fue vuestro deleite.
Algunos de vosotros decís: “La alegría es superior al dolor”
Y otros: “No, la tristeza es más grande”
Pero yo os digo que son inseparables.
Juntos llegan, y cuando la una os acompaña a la mesa, recordad que la otra duerme en vuestro lecho.
En verdad, estáis suspensos, como fiel balanza, entre vuestra alegría y vuestro dolor.
Solo cuando estáis vacíos, estaréis quietos y equilibrados.
Cuando el tesorero os llame para pesar su oro y plata, es necesario que vuestra alegría o vuestro dolor oscilen.
                 Gibrán, El profeta.